Si hace unos meses hablaba de "Orgullo y Prejuicio y Zombies", esa libre versión de la novela de Jane Austen que mezclaba amores y malentendidos en la campiña inglesa con muertos vivientes hambrientos de cerebro, el otro día, curioseando en una cadena de librerías que no voy a mencionar (qué diablos,si los de La Casa del Libro quieren publicidad que la paguen), me encontré con "LaZarillo Z. Matar Zombies Nunca fue Pan Comido".
Y si un libro de estas características puede ser algo anecdótico, dos ya pueden anticipar el inicio de una moda: Clásicos de la literatura de todos los tiempos, readaptados para incluir a zombies devoradores de materia gris humana. Así que, amiguitos con deseos de firmar ejemplares en La Feria del Libro pero escasos de imaginación para parir una obra cien por cien original, corred sin tardanza a por esos clásicos de la literatura que duermen el sueño de los justos en la estantería desde que os los tuvisteis que leer en el insti, y escoger la obra a adaptar, que las posibilidades son infinitas. Y para muestra, un par de botones:
Romeo y Julieta y zombies: Los Montesco y los Capuletto son dos clanes de cazadores de zombies que compiten entre sí desde hace generaciones por ser quienes más muertos vivientes barren de las calles de Verona. Un día, Romeo, hijo de los Montesco, y Julieta, benjamina de los Capuletto, coinciden en un callejón persiguiendo al mismo muerto viviente, y caen rendidos de amor a primera vista mientras le cortan la cabeza al engendro. La relación no cuenta con la aprobación de las familias, sobre todo porque los Capuletto esperan casar a Julieta con un adinerado cazavampiros... La ventaja de esta versión es que tiene un final feliz, pues tras su trágica muerte los enamorados de reencuentran como zombies y viven felices.. mientras no les den caza sus respectivos papás, claro está.
La Regenta y zombies: La joven y bella esposa del regente lucha a la vez por no caer en los brazos de un amor prohibido, y por no caer en las garras de los muertos vivientes que rondan la torre de la catedral de Vetusta en busca de carne fresca...
Marianela zombie: Perdidamente enamorada del joven ciego a quien hace de lazarillo, la pobre Marianela no puede soportar el temor de que el joven la rechace cuando recupere la visión y descubra que ella es una muerta viviente de carne pútrida...
Crimen y castigo y zombies: El joven Raskólnikov debe superar los remordimientos que le atormentan tras asesinar salvajemente a la vieja Aliona Ivanovna... y proteger su cerebro de su víctima, que se ha levantado de entre los muertos clamando venganza.
La casa de Bernarda Alba y zombies Condenadas a pasar su juventud encerradas guardando un absurdo luto y asediadas por los muertos vivientes que devoraron a su padre, las hijas de Bernarda Alba compiten por el amor de Pepe el Romano, en el que todas ponen sus esperanzas de amor, matrimonio o protección frente a los devoradores de cerebros a los que cada vez cuesta más mantener a raya...
El Conde de Montecristo zombie: El joven Edmundo Dantés tiene por delante una larga y próspera vida, cuando una vil conspiración le lleva a ser encarcelado en una lóbrega prisión... Allí muere trágicamente, pero se levanta de su tumba para vengarse de todos los que contribuyeron en su infortunio. Sin duda, Dantés necesitará nutrirse de muchos cerebros para maquinar su intrincada venganza...
Como veis, salen como churros. No tenéis más que elegir vuestro clásico literario favorito e introducir el elemento "zombie devorador de cerebros"... Eso sí, a ser posible, no escojáis Drácula cambiando a los vampiros por muertos vivientes. Currárloslo al menos un poquito, hacedme el favor...
martes, 26 de enero de 2010
miércoles, 20 de enero de 2010
Demasiada información de golpe...
En medio de una jornada laboral más bien chunguérrima, recibo una llamada de teléfono de una amiga a la que había perdido la pista hace tiempo. Tanto, que al ver su nombre en la pantalla del móvil, en principio pensé que no era ella, sino una tocaya suya, y los primeros minutos de conversación fueron un tanto surrealistas hasta que ella se dio cuenta de que yo la confundía y yo descubrí con quién estaba hablando realmente.
A mi amiga la conozco desde que teníamos siete añitos, porque fuimos al mismo cole. A partir de los catorce tuvimos un cierto distanciamiento, porque ella estaba en plan pavo subido, empapelando las habitaciones con posters de Alejandro Sanz y Julen Guerrero y hablando a todas horas del chico que le gustaba en el momento, mientras que mi adolescencia fue algo a medio camino entre "Bienvenido a la casa de Muñecas" y "Carrie". A partir de los 17 ó 18 años nos volvimos a acercar, y si bien cada una tenía su ambiente y sus gustos (yo andaba escuchando a Platero cuando ella empezaba a ser fan de Bustamante), de cuando en cuando quedábamos y nos poníamos al día. Ella siempre fue muy enamoradiza, aunque sus amoríos solían durar poco y ser más bien castos, porque era una romántica que buscaba el gran amor de su vida. Yo fui más tardía, pero supongo que también más golfa, así que de enamoramientos castos e idealizados más bien poquito.
Hará unos seis años o así, encontró trabajo en otra ciudad. Como un año después, yo me mudé, por trabajo también, al mismo sitio. Nos vimos sólo un par de veces allí, porque ella tenía que hacer viajes continuamente, y me comentó que estaba empezando a salir con un chico. Me la encontré otra vez casualmente un tiempo después, hará como tres años, y acababa de irse a vivir con el susodicho. Y hoy me cuenta que se casó hace ya dos años y acaba de tener un bebé.
Por lo de pronto hemos hablado de quedar para un café y ponernos al día, y considerando que la última vez que quedamos para charlar largo y tendido, la cosa era poco más adulta y sofisticada que el "jo, tía, que fulanito me ha pedido de salir" de nuestros 13 años, lo de encontrármela de golpe en plan mujer casada y supermami se me va a hacer la ostia de raro. Es como cuando en una serie de la tele hacen una mega elipsis temporal de una temporada a otra, y en el siguiente capítulo que ves, los que eran pareja se han separado, la que era supernumeraria del opus ahora es lesbiana y trabaja haciendo piercings y tatuajes, y el pardillo novato se ha quitado las gafas, se ha hinchado a hacer pesas y abdominales y es quaterback del equipo del instituto. Que te cuesta reubicarte, leches, que es que esas cosas se van contando de a pocos...
A mi amiga la conozco desde que teníamos siete añitos, porque fuimos al mismo cole. A partir de los catorce tuvimos un cierto distanciamiento, porque ella estaba en plan pavo subido, empapelando las habitaciones con posters de Alejandro Sanz y Julen Guerrero y hablando a todas horas del chico que le gustaba en el momento, mientras que mi adolescencia fue algo a medio camino entre "Bienvenido a la casa de Muñecas" y "Carrie". A partir de los 17 ó 18 años nos volvimos a acercar, y si bien cada una tenía su ambiente y sus gustos (yo andaba escuchando a Platero cuando ella empezaba a ser fan de Bustamante), de cuando en cuando quedábamos y nos poníamos al día. Ella siempre fue muy enamoradiza, aunque sus amoríos solían durar poco y ser más bien castos, porque era una romántica que buscaba el gran amor de su vida. Yo fui más tardía, pero supongo que también más golfa, así que de enamoramientos castos e idealizados más bien poquito.
Hará unos seis años o así, encontró trabajo en otra ciudad. Como un año después, yo me mudé, por trabajo también, al mismo sitio. Nos vimos sólo un par de veces allí, porque ella tenía que hacer viajes continuamente, y me comentó que estaba empezando a salir con un chico. Me la encontré otra vez casualmente un tiempo después, hará como tres años, y acababa de irse a vivir con el susodicho. Y hoy me cuenta que se casó hace ya dos años y acaba de tener un bebé.
Por lo de pronto hemos hablado de quedar para un café y ponernos al día, y considerando que la última vez que quedamos para charlar largo y tendido, la cosa era poco más adulta y sofisticada que el "jo, tía, que fulanito me ha pedido de salir" de nuestros 13 años, lo de encontrármela de golpe en plan mujer casada y supermami se me va a hacer la ostia de raro. Es como cuando en una serie de la tele hacen una mega elipsis temporal de una temporada a otra, y en el siguiente capítulo que ves, los que eran pareja se han separado, la que era supernumeraria del opus ahora es lesbiana y trabaja haciendo piercings y tatuajes, y el pardillo novato se ha quitado las gafas, se ha hinchado a hacer pesas y abdominales y es quaterback del equipo del instituto. Que te cuesta reubicarte, leches, que es que esas cosas se van contando de a pocos...
lunes, 18 de enero de 2010
Chungología para principiantes: El chungo resentido
Nuestro chungo número uno es un Calimero de la vida, una víctima de la sociedad al que, desde la primera palmadita que le dio el médico nada más salir del útero materno, la vida le ha tratado a hostias. En el cole se reían de él por ser bajito,o gordo, o por no tener unos privata. Su primera novia le dejó por un tío de COU con moto (o su primer novio la dejó por una tía con una 95 de sujetador que se dejaba meter mano), sus padres siempre le hicieron de menos ante sus hermanos, sus hermanos le robaban el postre a la menor ocasión y sus abuelos jamás le dieron un Werthers Original, ni unas tristes rodajas de espetec Casa Tarradellas, ni na de na. No acabó el instituto porque todos sus profes le tenían manía, y nunca ha durado más de seis meses en un trabajo porque en todos la gente acaba conspirando contra él: sus compañeros nunca le piden que les acompañe a la hora del café porque seguro que van a criticarle, y sus jefes o le explotan, o le marginan y le reservan los trabajos más ingratos y en los que menos pueda lucirse.
Esta sucesión de catastróficas desdichas ha hecho que nuestro chungo desarrolle una hostilidad general hacia todos cuantos le rodean. “La gente es mala, tía”, te dirá tu amiga chunga, mientras te cuenta la última putada que le ha jugado su jefe, su compañera, su madre, su suegra, la vecina del cuarto derecha o la frutera que, con premeditación y alevosía, le ha colado dos melocotones pochos en la bolsa de la compra.
Por lo general, cuando el chungo resentido (o chunga) tiene que salir a la calle o moverse en ambientes repletos de desconocidos, sufre una especie de brote paranoide con visos de manía persecutoria. Cuando menos te lo esperes, su rostro se tensará, rechinará los dientes y empezará a jurar hasta en arameo por lo bajo, todo ello debido a que “esa tipa/ese notas que acaba de pasar me ha mirado mal”. Si esto mismo sucede en un bar, a las cuatro de la mañana, con el chungo (o chunga) en estado de embriaguez, la situación puede degenerar en una pelea en toda regla, así que mucho ojo: a lo mejor realmente te has quedado mirando a alguien fijamente y con la frente arrugada porque has pasado de ponerte las gafas para salir y estás intentando discernir si conoces a esa persona a la que ves borrosa, pero el chungo va a interpretar tu ceño fruncido como una expresión de asco, burla y desprecio, con lo que tienes todos los papeles para llevarte una guantada que, probablemente, no habrás visto venir. Y eso por no querer llevar las gafas.
Ni que decir tiene que para tener por amigo a un chungo resentido tienes que tener más habilidades diplomáticas que para negociar con secuestradores. Y es que te las verás y desearás para intentar convencerle de que todos tus otros amigos no se dedican a criticarla (que si al principio no lo hacen, no te quepa duda de que al final lo harán, que este tipo de chungo harta muy rápido), de que su novio/a no te hace insinuaciones sexuales si os deja tres minutos a solas en la misma habitación, o de que probablemente la chica que se cruzó en la parada del bus se la quedó mirando porque le sonaría su cara, y no porque se estaba riendo de sus pintas para sus adentros.
Afortunadamente, estos chungos suelen ser presencias fugaces en tu vida. En el momento en que los conozcas, probablemente serás su único amigo porque toda la gente que ha conocido antes le ha traicionado y/o decepcionado profundamente. Es cuestión de tiempo que tú también lo hagas.
Esta sucesión de catastróficas desdichas ha hecho que nuestro chungo desarrolle una hostilidad general hacia todos cuantos le rodean. “La gente es mala, tía”, te dirá tu amiga chunga, mientras te cuenta la última putada que le ha jugado su jefe, su compañera, su madre, su suegra, la vecina del cuarto derecha o la frutera que, con premeditación y alevosía, le ha colado dos melocotones pochos en la bolsa de la compra.
Por lo general, cuando el chungo resentido (o chunga) tiene que salir a la calle o moverse en ambientes repletos de desconocidos, sufre una especie de brote paranoide con visos de manía persecutoria. Cuando menos te lo esperes, su rostro se tensará, rechinará los dientes y empezará a jurar hasta en arameo por lo bajo, todo ello debido a que “esa tipa/ese notas que acaba de pasar me ha mirado mal”. Si esto mismo sucede en un bar, a las cuatro de la mañana, con el chungo (o chunga) en estado de embriaguez, la situación puede degenerar en una pelea en toda regla, así que mucho ojo: a lo mejor realmente te has quedado mirando a alguien fijamente y con la frente arrugada porque has pasado de ponerte las gafas para salir y estás intentando discernir si conoces a esa persona a la que ves borrosa, pero el chungo va a interpretar tu ceño fruncido como una expresión de asco, burla y desprecio, con lo que tienes todos los papeles para llevarte una guantada que, probablemente, no habrás visto venir. Y eso por no querer llevar las gafas.
Ni que decir tiene que para tener por amigo a un chungo resentido tienes que tener más habilidades diplomáticas que para negociar con secuestradores. Y es que te las verás y desearás para intentar convencerle de que todos tus otros amigos no se dedican a criticarla (que si al principio no lo hacen, no te quepa duda de que al final lo harán, que este tipo de chungo harta muy rápido), de que su novio/a no te hace insinuaciones sexuales si os deja tres minutos a solas en la misma habitación, o de que probablemente la chica que se cruzó en la parada del bus se la quedó mirando porque le sonaría su cara, y no porque se estaba riendo de sus pintas para sus adentros.
Afortunadamente, estos chungos suelen ser presencias fugaces en tu vida. En el momento en que los conozcas, probablemente serás su único amigo porque toda la gente que ha conocido antes le ha traicionado y/o decepcionado profundamente. Es cuestión de tiempo que tú también lo hagas.
Decíamos ayer...
Sí, sigo viva. Una temporada de inspiración bajo mínimos, seguida por una inoportuna avería informática, y otros proyectos que se anunciarán por aquí a su debido momento, me han tenido apartada de estos lares blogueros, pero como mala hierba nunca muere, puedo prometer y prometo que le pasaré un barrido a la casita para quitar las telarañas y lo retomaré donde lo habíamos dejado. Esto es, la primera entrega del tratado de chungología. Pasen y vean…
martes, 20 de octubre de 2009
Chungología para principiantes: la introducción
Quienes conozcais el blog de Quédate a dormir muy probablemente habréis leído entregas de la sección "Los chungos de nuestra vida". Sí, esa serie de post, abierta a la participación de los lectores ( y lectoras) que han tenido alguna experiencia sentimental o sexual con un chungo (o chunga) que desean compartir, siempre en tono cómico, con el resto de la blogosfera. Desde el ligue que resultó ser nazi, hasta el que hablaba de sí mismo en tercera persona, pasando por el que tras el polvo te instalaba una palangana sobre la taza del wc para que te limpiaras los bajos, los hay para todos los gustos.
El caso es que, aunque me encantaría colaborar con esa sección, me temo que ando escasa de chungos de los que poder hablar.No porque sólo me haya liado con personas maravillosas, que todos tenemos algún error en nuestro historial, sino porque los que no entran en la categoría de majos, no llegan a ser chungos, sino distintas modalidades de cabroncete de toda la vida demasiado trillado para generar interés. Sólo una vez tuve un encuentro furtivo con un chungo pata negra, pero puesto que iba con otro chungo a juego para una de mis amigas, no me acaba de parecer correcto contar la historia sin su consentimiento. Lo bueno es que, probablemente por única vez en mi existencia, una vez tropecé con la piedra aprendí a dar un rodeo cada vez que me encontraba con un pedrusco similar en mi camino, y desde entonces llevo ya diez años libre de chungos. En lo sentimental y/o erótico festivo, quiero decir.
Y hago la aclaración porque, si bien en situaciones de potencial emparejamiento o apareamiento mi alarma antichungos actúa al máximo de sensibilidad, en otros contextos resulta mucho más sencillo dármela con queso. Y así, por ejemplo, en una década sin liarme con chungos he tenido, en cambio, un mínimo de cinco o seis amigas y amigos (sobre todo lo primero, no me pregunten por qué con las mujeres funciona peor mi chungorradar) a los que habría que dar de comer aparte, y antes de medianoche a poder ser.
Lo bueno es que de la experiencia se aprende, y a fuerza de irte encontrando con peña chunga a lo largo de tu vida, te vas familiarizando con su idiosincrasia, con sus rasgos definitorios, con sus distintas tipologías. Y si al principio podías tirarte meses o años parasitada por un amigo chungo,y acusándote a ti misma de paranoica si creías apreciar algún comportamiento raruno en tu colega del alma, a base de acumular tortazos y de darte de collejas por lo tonta que fuiste, vas empezando a distinguir los patrones que se repiten en el comportamiento de ese tipo de personajes, y ante un comportamiento que se ajuste a dichos patrones, las alarmas cada vez suenan antes, y con más fuerza.
Llegados a este punto, habría que determinar a qué tipo de especimen podemos considerar un chungo. Porque no es chungo cualquiera que nos caiga mal, o cualquiera que sea difícil de tratar, ni siquiera cualquier persona a la que, en función de sus actos, se le pueda atribuir sin grandes dudas un corazón más negro que el sobaco de un grillo. Así que, por exponer un denominador común a todos los tipos de chungo que te puedes encontrar en la vida, diré que el chungo es ese ser que reparte mal rollo por doquier. Ése que, grupo humano en el que se introduce, grupo en el que empiezan a surgir conflictos, a veces sin que la gente sepa determinar bien por qué. Ése que tal vez al conocerlo parece una persona normal y se comporta con corrección y amabilidad, pero que aún así suele despertar una instintiva e irracional desconfianza, como si pudieras verle el aura chunga (y ése suele ser el momento en el que sacudimos la cabeza para ahuyentar esos paranoicos pensamientos, porque, ¿qué nos ha hecho esa pobre persona para desconfiar de ella?). Es ese ser que supuestamente ha tenido muy mala suerte en la vida, pobre (lo diga indirectamente o sólo nos lo de a entender poniendo cara de perrito tristón) porque todo el mundo le ha fallado, le ha traicionado o le ha dado en la espalda. ¿Toda esta parrafada ha levado a tu mente la cara de alguien de tu entorno? Felicidades, ya has ubicado a tu chungo/a particular. Aunque si todavía estás en la fase de negación de la realidad, probablemente deseches la idea con un "uy, qué va, qué tonterías se me ocurren y sólo por leer un post chorra en un blog...". Sí, sí, ya me lo dirás de aquí a un tiempo.
Naturalmente, como a pesar de esta base común cada chungo tiene su modus operandi, en entradas posteriores, según me vaya dando el punto, iré definiendo diversos prototipos de peña chunga. Naturalmente, son patrones básicos, como cuando te explican los trastornos de la personalidad. A veces nos encontramos un caso de manual, pero es incluso más habitual incluir a gente que es una mezcla de diversos tipos, o que va saltando de uno a otro para adaptarse al entorno. Y es que el chungo es muy adaptable. Probablemente tras una hecatombe nuclear sólo sobrevivirán los chungos y las cucarachas. Y los primeros ya se las apañarán para crear mal rollo entre las segundas, y que se acaben destruyendo unas a otras....
El caso es que, aunque me encantaría colaborar con esa sección, me temo que ando escasa de chungos de los que poder hablar.No porque sólo me haya liado con personas maravillosas, que todos tenemos algún error en nuestro historial, sino porque los que no entran en la categoría de majos, no llegan a ser chungos, sino distintas modalidades de cabroncete de toda la vida demasiado trillado para generar interés. Sólo una vez tuve un encuentro furtivo con un chungo pata negra, pero puesto que iba con otro chungo a juego para una de mis amigas, no me acaba de parecer correcto contar la historia sin su consentimiento. Lo bueno es que, probablemente por única vez en mi existencia, una vez tropecé con la piedra aprendí a dar un rodeo cada vez que me encontraba con un pedrusco similar en mi camino, y desde entonces llevo ya diez años libre de chungos. En lo sentimental y/o erótico festivo, quiero decir.
Y hago la aclaración porque, si bien en situaciones de potencial emparejamiento o apareamiento mi alarma antichungos actúa al máximo de sensibilidad, en otros contextos resulta mucho más sencillo dármela con queso. Y así, por ejemplo, en una década sin liarme con chungos he tenido, en cambio, un mínimo de cinco o seis amigas y amigos (sobre todo lo primero, no me pregunten por qué con las mujeres funciona peor mi chungorradar) a los que habría que dar de comer aparte, y antes de medianoche a poder ser.
Lo bueno es que de la experiencia se aprende, y a fuerza de irte encontrando con peña chunga a lo largo de tu vida, te vas familiarizando con su idiosincrasia, con sus rasgos definitorios, con sus distintas tipologías. Y si al principio podías tirarte meses o años parasitada por un amigo chungo,y acusándote a ti misma de paranoica si creías apreciar algún comportamiento raruno en tu colega del alma, a base de acumular tortazos y de darte de collejas por lo tonta que fuiste, vas empezando a distinguir los patrones que se repiten en el comportamiento de ese tipo de personajes, y ante un comportamiento que se ajuste a dichos patrones, las alarmas cada vez suenan antes, y con más fuerza.
Llegados a este punto, habría que determinar a qué tipo de especimen podemos considerar un chungo. Porque no es chungo cualquiera que nos caiga mal, o cualquiera que sea difícil de tratar, ni siquiera cualquier persona a la que, en función de sus actos, se le pueda atribuir sin grandes dudas un corazón más negro que el sobaco de un grillo. Así que, por exponer un denominador común a todos los tipos de chungo que te puedes encontrar en la vida, diré que el chungo es ese ser que reparte mal rollo por doquier. Ése que, grupo humano en el que se introduce, grupo en el que empiezan a surgir conflictos, a veces sin que la gente sepa determinar bien por qué. Ése que tal vez al conocerlo parece una persona normal y se comporta con corrección y amabilidad, pero que aún así suele despertar una instintiva e irracional desconfianza, como si pudieras verle el aura chunga (y ése suele ser el momento en el que sacudimos la cabeza para ahuyentar esos paranoicos pensamientos, porque, ¿qué nos ha hecho esa pobre persona para desconfiar de ella?). Es ese ser que supuestamente ha tenido muy mala suerte en la vida, pobre (lo diga indirectamente o sólo nos lo de a entender poniendo cara de perrito tristón) porque todo el mundo le ha fallado, le ha traicionado o le ha dado en la espalda. ¿Toda esta parrafada ha levado a tu mente la cara de alguien de tu entorno? Felicidades, ya has ubicado a tu chungo/a particular. Aunque si todavía estás en la fase de negación de la realidad, probablemente deseches la idea con un "uy, qué va, qué tonterías se me ocurren y sólo por leer un post chorra en un blog...". Sí, sí, ya me lo dirás de aquí a un tiempo.
Naturalmente, como a pesar de esta base común cada chungo tiene su modus operandi, en entradas posteriores, según me vaya dando el punto, iré definiendo diversos prototipos de peña chunga. Naturalmente, son patrones básicos, como cuando te explican los trastornos de la personalidad. A veces nos encontramos un caso de manual, pero es incluso más habitual incluir a gente que es una mezcla de diversos tipos, o que va saltando de uno a otro para adaptarse al entorno. Y es que el chungo es muy adaptable. Probablemente tras una hecatombe nuclear sólo sobrevivirán los chungos y las cucarachas. Y los primeros ya se las apañarán para crear mal rollo entre las segundas, y que se acaben destruyendo unas a otras....
viernes, 9 de octubre de 2009
Sobre varas de medir...
¿Por qué hace un par de años era totalmente aceptable que se rieran de mí por "tirar el dinero" viviendo de alquiler y fardaran de comprarse un todo terreno mientras yo me planteaba pillarme un coche de segunda mano... y ahora estaría mal visto que yo fardara de no estar ahogada por letras, créditos y deudas y llamara pardillos a los mismos de antes cuando están intentando malvender piso y cochazo?
¿Por qué es perfectamente aceptable que la gente diga que "es que mi problema es que soy demasiado buena "... pero eres una prepotente si dices "mi problema es que soy demasiado lista?
¿Por qué en una boda una pariente lejana a la que apenas conoces se permite preguntarte por qué sigues soltera a tu edad ... pero no es socialmente aceptable que tú le preguntes cómo puede estar casada con ese cuarentón del peluquín que está borracho perdido aprovechando el momento del baile para intentar tocarle el culo a la hermana quinceañera de la novia?
¿Por qué a la gente le indigna tanto que los hijos de los inmigrantes consigan las becas escolares que querrían para sus hijos... y luego no les molesta pagarle en negro al mecánico, fontanero o constructor de turno, que así declara menos y tiene también a sus churumbeles con beca a pesar de llevarles al cole en BMW?
¿Por qué hay gente capaz de soltar una diatriba contra los gordos por la forma en que sobrecargan la Seguridad Social con sus achaques... y decírtelo mientras se fuma su enésimo cigarrito del día?
¿Por qué si te has tirado a cinco o seis tíos en otras tantas historias casuales de una noche eres un pendón... pero si en diez años has tenido doce novios y te los has tirado a todos es que eres una romántica que no encuentra a su príncipe azul?
¿Por qué es perfectamente aceptable que la gente diga que "es que mi problema es que soy demasiado buena "... pero eres una prepotente si dices "mi problema es que soy demasiado lista?
¿Por qué en una boda una pariente lejana a la que apenas conoces se permite preguntarte por qué sigues soltera a tu edad ... pero no es socialmente aceptable que tú le preguntes cómo puede estar casada con ese cuarentón del peluquín que está borracho perdido aprovechando el momento del baile para intentar tocarle el culo a la hermana quinceañera de la novia?
¿Por qué a la gente le indigna tanto que los hijos de los inmigrantes consigan las becas escolares que querrían para sus hijos... y luego no les molesta pagarle en negro al mecánico, fontanero o constructor de turno, que así declara menos y tiene también a sus churumbeles con beca a pesar de llevarles al cole en BMW?
¿Por qué hay gente capaz de soltar una diatriba contra los gordos por la forma en que sobrecargan la Seguridad Social con sus achaques... y decírtelo mientras se fuma su enésimo cigarrito del día?
¿Por qué si te has tirado a cinco o seis tíos en otras tantas historias casuales de una noche eres un pendón... pero si en diez años has tenido doce novios y te los has tirado a todos es que eres una romántica que no encuentra a su príncipe azul?
viernes, 2 de octubre de 2009
Literatura fusión
Las que me seguís por el caralibro ya lo habréis visto porque me hizo tanta coña que subí el link, pero no puedo evitar mostrar aquí también el último descubrimiento literario que hice cotilleando la web de la casa del libro: Orgullo y Prejuicio y zombis. Y anarroseo (o séase, copio y pego) la sinopsis aquí abajo, por si a alguien le da pereza entrar al link:
«Es una verdad universalmente reconocida que un zombi que tiene cerebro necesita más cerebros».
Así empieza Orgullo y prejuicio y zombis, una versión ampliada de la clásica novela de Jane Austen, sólo que con escalofriantes escenas de zombis que siembran el terror y devoran a seres humanos. Cuando esa misteriosa plaga llega a la apacible población inglesa de Meryton y los difuntos empiezan a resucitar convertidos en temibles muertos vivientes, la intrépida heroína Elizabeth Bennett tendrá que acabar con la amenaza y, al mismo tiempo, evitar que la llegada del altivo y arrogante señor Darcy la distraiga de su empeño.
Reescritura en clave de solfa de un clásico fundamental, Orgullo y prejuicio y zombis es una comedia deliciosa, aderezada con civilizadas peleas entre los dos jóvenes enamorados y otras más violentas en el ensangrentado campo de batalla donde Elizabeth libra una guerra sin cuartel contra legiones de zombis que se alimentan de seres humanos. Orgullo y prejuicio y zombis, con sus desengaños amorosos, sus duelos, su canibalismo y sus cadáveres putrefactos, transforma una obra maestra de la literatura mundial en algo que realmente desearemos leer.
Oye, si lo piensas no es mala idea, literatura fusión para atraer a los incondicionales de distintos estilos... de hecho, ya llevaba yo un tiempo planteándome la posibilidad de retirarme del periodismo y ganarme la vida como estritora millonaria de best-sellers. Que diréis que no es tan fácil saber si tu libro será un best seller o lo regalarán en las gasolineras por comprarte dos casettes de Camela, pero es que el secreto está en la fusión y en la observación de las tendencias de mercado.
Quiero decir que, si os fijáis, en cuanto triunfa un libro de una temática determinada, las librerías se llenan de quince mil títulos que van por la misma línea, ya que las editoriales quieren aprovechar el tirón. Así que todo es cuestión de observar cuáles son las tendencias más perseguidas en best-sellers, y fusionarlas en un nuevo producto que reúna algo de todas y por tanto atraiga a todos los enganchados a cada una de las temáticas en las que te has inspirado.
Yo, por lo pronto, ya tengo bastante asentada la idea de mi primera novela: Una hacker informática de carácter un tanto antisocial y un vampiro viven una intensa historia de amor imposible mientras investigan un asesinato. Con la ayuda de los jóvenes alumnos de una escuela de magia descubrirán un oscuro misterio que se remonta al tiempo de los templarios y que implica a las altas jerarquías de la Iglesia Católica...
Si es que desde luego, no soy rica y famosa porque yo no quiero...
«Es una verdad universalmente reconocida que un zombi que tiene cerebro necesita más cerebros».
Así empieza Orgullo y prejuicio y zombis, una versión ampliada de la clásica novela de Jane Austen, sólo que con escalofriantes escenas de zombis que siembran el terror y devoran a seres humanos. Cuando esa misteriosa plaga llega a la apacible población inglesa de Meryton y los difuntos empiezan a resucitar convertidos en temibles muertos vivientes, la intrépida heroína Elizabeth Bennett tendrá que acabar con la amenaza y, al mismo tiempo, evitar que la llegada del altivo y arrogante señor Darcy la distraiga de su empeño.
Reescritura en clave de solfa de un clásico fundamental, Orgullo y prejuicio y zombis es una comedia deliciosa, aderezada con civilizadas peleas entre los dos jóvenes enamorados y otras más violentas en el ensangrentado campo de batalla donde Elizabeth libra una guerra sin cuartel contra legiones de zombis que se alimentan de seres humanos. Orgullo y prejuicio y zombis, con sus desengaños amorosos, sus duelos, su canibalismo y sus cadáveres putrefactos, transforma una obra maestra de la literatura mundial en algo que realmente desearemos leer.
Oye, si lo piensas no es mala idea, literatura fusión para atraer a los incondicionales de distintos estilos... de hecho, ya llevaba yo un tiempo planteándome la posibilidad de retirarme del periodismo y ganarme la vida como estritora millonaria de best-sellers. Que diréis que no es tan fácil saber si tu libro será un best seller o lo regalarán en las gasolineras por comprarte dos casettes de Camela, pero es que el secreto está en la fusión y en la observación de las tendencias de mercado.
Quiero decir que, si os fijáis, en cuanto triunfa un libro de una temática determinada, las librerías se llenan de quince mil títulos que van por la misma línea, ya que las editoriales quieren aprovechar el tirón. Así que todo es cuestión de observar cuáles son las tendencias más perseguidas en best-sellers, y fusionarlas en un nuevo producto que reúna algo de todas y por tanto atraiga a todos los enganchados a cada una de las temáticas en las que te has inspirado.
Yo, por lo pronto, ya tengo bastante asentada la idea de mi primera novela: Una hacker informática de carácter un tanto antisocial y un vampiro viven una intensa historia de amor imposible mientras investigan un asesinato. Con la ayuda de los jóvenes alumnos de una escuela de magia descubrirán un oscuro misterio que se remonta al tiempo de los templarios y que implica a las altas jerarquías de la Iglesia Católica...
Si es que desde luego, no soy rica y famosa porque yo no quiero...
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