sábado, 12 de septiembre de 2009

Vecinos metódicos

Cuando eres submileurista y no te apetece seguir viviendo en el hogar materno pasada una edad, a la hora de buscar un nuevo piso no puedes ser demasiado exigente. Porque tú llegas a una inmobiliaria, les preguntan qué te ofrecen por el presupuesto del que dispones, y te ofrecen unas láminas de contrachapado y una parcelita en el poblado chabolista de tu ciudad (Aunque mira, así puedo poner en mi currículum que salí en Callejeros: el que no saliera como reportera ya es un detalle ínfimo).

En mi caso tuve suerte y encontré un minipiso muy apañadito, a través de una vecina de toda la vida, a un precio asequible. Mi minipiso mola porque está al lado de la playa, cerca de la zona de marcha, está reformado de hace poco y tiene vistas a la calle, al contrario del zulito que tuve en mi exilio vigués. De hecho, todo este tiempo he tenido vistas al mar por la parte trasera, ya que el estallido de la burbuja inmobiliaria mantenía desierto el solar posicionado entre el paseo marítimo y mi casa. Lamentablemente ya están volviendo a construir, ni de la crisis se puede fiar una.

Entre sus principales desventajas, en contrapartida, podemos contabilizar que, aunque el piso está remodelado, el edificio que lo alberga es viejísimo, tanto que he tenido visitas que me han preguntado si estoy segura de que no se va a derrumbar con nosotros dentro. Que no tiene ascensor, aunque cuando te has criado en un quinto sin ascensor subir hasta un segundo es una chorradita, y, sobre todo, que la insonorización es pésima. Cualquier conversación o sonido que se produzca en el dormitorio del piso de al lado se escucha en mi habitación como si no hubiera paredes. Seguro que a estas alturas ya sabéis a dónde quiero ir a parar.

Cuando me instalé en el piso, mis vecinos de al lado eran una parejita muy joven que tenía una costumbre bastante molesta y otra bastante curiosa. La molesta era ver la tele en la cama a volumen muy alto por la noche, mientras charlaban a voces. Vale, tal vez no era hasta taaaan tarde, pero si te tienes que levantar a las seis de la mañana, estar oyendo a los triunfitos a las doce de la noche te toca muuucho las narices. Naturalmente, y ahora me meto en la costumbre curiosa, con los dormitorios tan pegados es obvio y evidente que cuando en alguna de las habitaciones haya fiesta, en la habitación vecina van a disfrutar de una sesión de adudioporno de primera. Por suerte me resultaba fácil librarme de escuchar sus escarceos, ya que siempre eran en momentos en los que no suelo estar en la cama. Concretamente, se ponían al tema, siempre y exlcusivamente, los domingos entre ocho y ocho y media de la tarde. Creo que una sola vez, en cuatro o cinco meses que los tuve de vecinos, los escuché a una hora diferente. Siempre me tuvieron bastante intrigada. ¡Qué metódicos!

Hasta que llegó un domingo, dieron las ocho, luego las ocho y media, y no se oía nada. Esa noche no tuve ocasión de seguir los diálogos de "Aída" desde mi cama, ni la noche siguiente pude oir el capítulo pertinente de CSI. ¿Estarán de vacaciones? Una mañana me pareció oir ruidos, una llave que abría la puerta, el grifo de la cocina, pero nada más. Y un par de días después, me encuentro al presidente de la comunidad -propietario del piso de al lado-y me comenta que la parejita se ha mudado por razones de trabajo y que ya tiene un nuevo inquilino: un tío que trabaja en el puerto y vive a unos 15 kilómetros de la ciudad, y que lo ha alquilado únicamente para dormir allí algunas noches si se siente muy cansado para volver conduciendo a casa, ya que sale del trabajo a altas horas.

Aunque me sonó algo raruno, me las prometía yo muy felices, ya que por las noches no se oía ni un ruido. Hasta que llega el sábado y, a las nueve de la mañana, me despierta una voz femenina. Bueno, quen dice una voz, dice gemidos. Bueno,quien dice gemidos, dice una representación de la escena de la cafetería de "Cuando Harry encontró a Sally". Joder, ¿un sábado a las nueve de la mañana? ¿El día que yo aprovecho para recuperarme de los madrugones que me meto de lunes a viernes? Unos diez minutos de gritos y ruido de muelles después, volvió la calma, y oigo cómo una voz masculina despide a la mujer de voz estridente en la puerta. Ya decía yo que lo de "un piso para dormir alguna noche" me sonaba un poco raruno...

Por supuesto, mi querido vecino tiene el piso como picadero. Y, al igual que mis vecinos anteriores, su escandalosa querida y él también son muy metódicos, aunque la hora elegida me viene bastante peor: Ella llega los sábados entre las nueve y las diez, aproximadamente. Llega hablando a voces (ambos tienen un tono de voz bastante alto), hablan un rato de trivialidades como el trabajo o la limpieza del pisito, y acto seguido la buena mujer está gritando como si la degollasen viva. (Estoy convencida de que finge, porque, ¿quién pasa en cinco segundos de "uy, no sabes lo que me dijo la bruja de mi jefa el otro día" a "¡¡Síi, síii, me corro, me corro!!", sin término medio, ni preámbulos, ni na de na?). Por suerte, si bien me despiertan según aparece la tía por el piso y se pueden tirar media hora de charlita, una vez empieza el show erótico la cosa tiene como muchísimo para 15 minutos. Normalmente aprovecho para ir al baño, ir a la cocna a beber un vaso de agua, cotillear qué tal día hace... si me dura el sueño cuando la oigo salir por la puerta me vuelvo para la cama, si ya me he desvelado aprovecho para hacer algo productivo con mi mañana del sábado, que normalmente gasto en dormir.

Durante todo el mes de agosto no les había oído, pero esta mañana han reaparecido, después de las vacaciones de él con la familia oficial. Antes del arsenal de gemidos y gritos -la sigo notando bastante sobreactuada- se han puesto al día de sus andanzas vacacionales, y han criticado la poca fogosidad en la cama de la mujer de él (por eso la otra finge, me figuro: ligarte a alguien que ya está pillado es pura estrategia de marketing, tienes que ver qué puedes ofrecer tú que no ofrezca la competencia). Y yo que ya tenía la esperanza de que el inquilino hubiera dejado de alquilar el piso...más que nada por ver si tenía suerte y su sitio lo ocupaba alguien que reservase para las operaciones de folleteo una hora que a mí me viniese mejor: las mañanas de los días laborales, por ejemplo, o el clásico sábado noche de toda la vida...

7 comentarios:

Ezne dijo...

a Eme le pasa algo parecido, lo que pasa que la clave es la risa de ella. Cuando ella suelta una risita ya se sabe como acaba la cosa. El caso es que seguimos preguntándonos por qué se rie...¿quizá de ver a su marido en pelotas?... Todo un misterio.

La verdad es que tiene su gracia que te despiertes con porno gemidos (seguro que ha visto muchas pelis porno y por eso está sobreactuada) aunque claro el colmo me parece comentar con la amante como es en la cama la mujer, que es donde se ve el cariño y el respeto.

Con un poco de suerte tus próximos vecinos les da por ser espontáneos (wow!) y te pillan desprevenida. Ahora eso si, aprende como hacer las cosas para que los vecinos no se enteren de ciertas intimidades tuyas :P

Pikifiore dijo...

Uauu,menudo serial...qué fuerte me parece comentar ciertas cosas con la amante,ainss.En mi casa no pasan estas cosas,toodo son matrimonios bastante mayores y no dan ni un ruido.Un beso

Ika dijo...

No veas que vecinos más fogosos tienes!!

Los míos ni por asomo, pero nada de nada eh! Como mucho los escucho discutir y a los niños de abajo berrear como descosidos a las tantas de la noche porque la madre no les ha dado lo que quería!

Paciencia niña...

Besitos

MissMurphy dijo...

Ezne, esperemos que la risa de Eme no sea por ver a su marido en pelotas, que si no es para que el pobre se desmoralice y la cosa acabe antes de empezar... XD

Pikifiore, Ika, yo hasta ahora tampoco había tenido vecinos escandalosos: lo único en uno de mis pisos compartidos, que mi habitación estaba pared con pared con la de mi compañera y su recién estrenado novio... aunque por entonces me acostumbré a dormir con el discman puesto: creo que aún me sé de memoria todas las canciones del "nos sobran los motivos" de Sabina, de las veces que me dormí oyéndolo...

Illuminatus dijo...

Escalofriante historia, sobre todo por la idea de que con crisis y todo la gente mantenga un picadero propiamente dicho.

Ezne dijo...

Ays que no me expliqué bien(seguramente debido a un déficit de cafeína) Que es la vecina de Eme, no Eme eh? xD Que es la señal (la risa de la vecina) de que se oirán traqueteos en la pared...y que Eme y yo nos preguntamos de qué se reirá la buena mujer, si es de ver al marido en pelotas...

MissMurphy dijo...

Illuminatus, si lo miramos así, igual es una forma de dar salida a todos los pisos que han quedado vacíos con el estallido de la burbuja inmobiliaria. Quienes tengan un piso que ahora no consigan vender, que lo alquilen a tíos de pasta que no quieran tirar de hotel para llevar a las amantes...

Ezne, vale, lo había entendido mal, vete a saber, igual el marido de la vecina intenta seducirla con tangas de leopardo o cosas así y por eso se ríe, de todas formas, dicen que la risa es un gran afrodisiaco...